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  • Daniela Cienfuegos

La Meditación “Una aventura hacia tu Ser”

Updated: Oct 7, 2019

La Meditación es una experiencia. Más que hablar o reflexionar sobre ella, lo importante es vivirla. Para mí, por ejemplo, es como el agua fresca que cae con la primera lluvia del otoño, o la brisa que aligera el calor estival. Para mí la Meditación es ese efecto de calma, de esperanza, de reencuentro con la vida. Para otras personas la Meditación vendrá bajo otras experiencias interiores, y allí reside precisamente su magia. Con todo, hay cinco características de la Meditación que parecen definir su alcance, poder y meta.



La Meditación es respetuosa, se adapta a todos y todas.

La Meditación es el reencuentro con nuestra naturaleza superior, con la esencia de lo que somos. Ese reencuentro es íntimo, misterioso y adaptado a cada persona. Es como el océano que le permite a cada cual disfrutarlo acorde a sus expectativas y necesidades. Así, podemos ver personas que miran el agua desde la distancia (y eso ya les trae beneficios), otras que se atreven a nadar, otras se sumergen, otros van a las profundidades a estudiar los inexorables fondos marinos. Otros viven del mar, otros lo disfrutan, otros ni siquiera lo visitan. Nuestra relación con el mar, como con todo en la vida, es acorde a nuestras necesidades, intereses y expectativas. La Meditación sigue esa relación respetuosa, que nos permite ir a ella desde donde nos sintamos cómodos, seguros, nos permite saborearla tímidamente pero también nos permite ir muy profundo, llegar a las insondables, maravillosas y puras, aguas de la vida misma.


La Meditación tiene efectos concretos.

Cuando la Meditación es verdadera tiene un inmenso poder transformador. Es capaz de hacernos dejar atrás comportamientos atávicos y de convertirnos en personas nuevas.

En este camino de transformación que es la Meditación, también pueden percibirse, como efectos secundarios, beneficios impresionantes a nivel físico y/o mental, por nombrar algunos:

- Reduce efectos nocivos del estrés

- Positiviza la mente

- Mejora sistema inmune

- Mejora la memoria y otras capacidades cognitivas que se mantienen en el tiempo

- Aumenta la tolerancia al dolor

- Crece la empatía y otras cualidades humana asociadas a la bondad


La Meditación sana.

Los Maestros espirituales nos dicen que todos nuestros problemas y sufrimientos radican en nuestra desconexión con la Naturaleza trascendental (o el Ser). Esa desconexión, nos dicen, también puede entenderse como un olvido: el olvido de que nuestra vida debe estar guiada por el Ser, con el consiguiente traspaso del timón de nuestras vidas a la mente. Pero la mente, que es una herramienta muy preciosa y maravillosa, no es sabia. La mente no sabe nada sobre la conducción de una vida. La mente sabe de gustos y disgustos, deseos y frustraciones. La mente sabe resolver problemas matemáticos pero no sabe sobre el origen de los problemas profundos de nuestra vida.

La Meditación sana ese olvido. Suavemente y con mucho amor, la Meditación quita el polvo a nuestra capacidad interior de conectar con nuestro propio Ser, y sanar esa separación. La mente vuelve a su lugar de instrumento, y todo se armoniza.


La Meditación no es religión

La Meditación va más allá de los credos particulares, y no se ajusta a ninguna religión. La Meditación es unión, verdadera y honesta; ocurre en el interior, desde el silencio, y no sanciona conductas ni obliga comportamientos.


La Meditación es un camino

La Meditación no es un ejercicio puntual: es una aventura que te invita a explorar tu sorprendente y maravilloso mundo interior. Traza un sendero para que descubras, a tu propio ritmo, experiencias de sanación, esperanza y cambio. La Meditación es más que cerrar los ojos por unos minutos: te conecta con estados verdaderos y duraderos de alegría, paz, amor y sentido de unión. Atrévete a explorarla y maravíllate con todo lo que te espera, ¡es un viaje!


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